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El Hotel Mesón de Jobito

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meson de jobitoEl Hotel Mesón de Jobito en la Ciudad de Zacatecas, construído sobre una vieja vecindad llamada Vecindad del Jobito, debe su nombre a una leyenda popular que alguna vez contó un hombre de muy avanzada edad:

“Yo nací en el Siglo XVIII, hijo de una mujer indígena porque a mi padre nunca lo conocí, ya que al saber del embarazo de mi madre la abandona para no tener ninguna responsabilidad, pero gracias a Dios y a ella yo salí adelante.

Los primeros años de mi vida los vivimos en una vecindad, mi madre lavaba y planchaba ajeno para subsistir, mientras yo realizaba trabajos a unos mineros y a cambio de ello aprendí el oficio. Una de esas noches frías de Zacatecas tocó a la puerta de la casa una enfermedad llamada tuberculosis y por desgracia mi madre abre y la enfermedad se apodera de ella. Noches más tarde, me quedé solo.

Fuí recogido por un grupo de franciscanos a los cuales les debo el saber leer y escribir, de ellos recibí un nombre “Job”, todo el mundo me llamaba “Jobito”.

Pasó el tiempo, yo ya tenía 22 años cuando conocí a la mujer más hermosa del mundo, fuí bien correspondido pero había un pequeño problema, era hija de uno de los señores más ricos de todo Zacatecas. Nuestro amor fue grande y ella renunció a toda su riqueza con tal de seguir a mi lado. El fruto de nuestro amor se tradujo en 2 niños. Ella era más joven que yo, el parto se adelantó y hubo complicaciones, tenía que decidir los niños o ella. Se fue lo más querido por mí entonces, pero estoy orgulloso porque tuve dos hijos.

Al saber de la existencia de ellos, mi suegro con estas palabras me los quitó: “cuando tu capital sea mayor que el mío puedes venir por ellos”. Mi amor por mis hijos es lo más grande que existe y va a existir en este mundo, no se cómo, pero le he de demostrar que soy digno de ellos.

Recuerdo que de niño aprendí el oficio de minero y voy en busca de riqueza, tuve suerte y encontré una veta abandonada, 0720 era la ley de la plata entonces. De la noche a la mañana me convierto en un rico señor de Zacatecas, ya tengo dinero y lo que hago es edificar la mejor construcción del siglo, ya tengo la casa y voy por mis hijos, pero al llegar me encuentro con una sorpresa: han salido del país, junto con mis hijos, no sé a donde, pero sé que los he de encontrar.

Invito a niños, familias y viejos a vivir en mi casa para que me la cuiden, mientras yo regreso de ese viaje en busca de mis hijos. Ando de país en país, pero mi búsqueda es inútil, el pelo se me pinta de blanco y yo cansado decido regresar a México con la ilusión de que mis hijos se estén sintiendo mejor en la casa de sus abuelos.

Al regresar muchos niños me abrazaban y me besaban, me decían abuelo “Jobito”. Es el amor que sus padres sembraron hacia mí, pero mis verdaderos hijos no han llegado aún”.

Todas las tardes el viejo “Jobito” veía contemplar los últimos rayos del atardecer y una de esas tardes con el último rayo su vida se fué. El destino convirtió su gran casa en un multifamiliar, luego el 1 de Mayo de 1993 se convierte en lo que hoy es el bonito Hotel Mesón de Jobito, pero en algún lugar del mundo puede haber un descendiente de él y que al saber de la existencia de este lugar va a venir a hospedarse en el hotel. Tal vez tú seas esa descendencia o tal vez no, pero el hecho de que te hospedes en el Hotel Mesón de Jobito te hace hijo adoptivo de “Jobito”. No te extrañe que te prendan o te apaguen la luz o que te estiren la cobija cuando vengas aquí, sólo es “Jobito” derramando el amor que no pudo darle a sus hijos.

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